Los bonos regalo de medicina estética

El año pasado se casó mi amiga Lola. Parece mentira que aún haya mujeres que sueñen con el día de su boda y que desde los trece años encaucen su vida a lograr ese objetivo.

Yo no me casaría ni en sueños, pero bueno, si ella es feliz así… Las bodas siempre me han parecido un derroche absurdo de tiempo y dinero.

También es verdad que yo no debería de tenerle tanta manía a las bodas, porque soy una de tantas empresarias y profesionales a las que estos eventos les dan de comer.

Tengo una peluquería en Madrid y son muchas las clientes que me piden que les haga cortes y peinados para su boda. Y son trabajos que se cobran y se pagan muy bien. Casi ninguna novia escatima gastos a la hora de ser la más guapa en el día más especial de su vida, y en el que quiere estar perfectamente peinada, maquillada y arreglada.

Lo que yo no entiendo es por qué las mujeres no se arreglan así sin más, para ellas mismas y para sentirse lindas cualquier día del año. ¿Acaso hace falta casarse para estar radiante? A mí me gusta estarlo los trescientos sesenta y cinco días del año, pero bueno, qué cada una haga lo que quiera.

Por eso mismo pensé en regalarle a mi amiga Lola un bono de doscientos euros para que se los gastara en mi peluquería cuando y para lo que quisiera, pero como no la veía yo viniendo a peinarse y arreglarse, cambié de idea.

Y el caso es que al final, le hice un regalo parecido, aunque yo creo que mucho mejor y más completo.

Mi novio me comentó que en las Clínicas Diego de León tenían tarjetas regalo de cien, doscientos o quinientos euros que podías regalar a cualquiera para que se lo gastara en el tratamiento elegido. Son las Tarjetas “Regala Belleza”, de las que hablan en su página web. Me gustó la idea, porque ¿qué mejor regalo para una mujer que la belleza?

Le regalé la de doscientos euros. Supongo que le gustaría y creo que es un buenísimo regalo.

Ya me gustaría a mí que me dieran una tarjeta de esas, de las de quinientos euros, y ya tendría para hacerme un relleno de labios, con lo mucho que me apetece mejorar mi aspecto y tener una boca más femenina y sensual.

Una boda ahora y yo con este cuerpo

Tratamiento de cirugía estética
Cirugía estética

Pues anda que no habré oído yo veces esta expresión. Resulta que se casa alguien cercano bien un familiar directo, un compañero de trabajo o algún amigo de esos de toda la vida, que por ningún motivo puedes ni quieres perderte ni la ceremonia ni la posterior celebración. Y lo mismo en ese momento no te encuentras tan conforme con tu cuerpo o tu forma física. Para colmo de males, habrá cientos de fotógrafos profesionales o aficionados, dejando constancia gráfica de forma para la posteridad.

Y decides hacer algo, pero con el escaso preaviso que te han dado y por mucho que te pegues medio día en el gimnasio del barrio, no hay tiempo para perder esos kilos de más, o simplemente llevas años pensando en arreglarte las orejas o la nariz, que ya estás hasta el gorro del cachondeíto de los amigos y sus ingeniosos apodos cariñosos como ellos les llaman, a tu pesar. Es ahí cuando te acuerdas de ese conocido que todos tenemos, que de un día para otro prácticamente pegó un cambio radical en su aspecto y ahora parece enteramente otra persona. Lo llamas, y le preguntas los pros y los contras de lo que hizo y cómo lo hizo.

Es una decisión que no es fácil de tomar, pues siempre nos ponemos en el peor de los casos y ya sabemos que una operación se puede complicar por una infección por ejemplo, pero si valoramos el riesgo que eso ocurra al tratar y estar siempre en manos de profesionales de la medicina, siempre que sigamos estrictamente sus recomendaciones, y ya es simplemente cuestión de dirigirnos a la mejor clínica de medicina estética en Granada, para en un santiamén estar listos para ese compromiso que tanto nos importa.

Y en las fotos, saldremos genial.